Aquellos maravillosos, y políticamente incorrectos, anuncios de antaño: por algo lo llamamos Especia - Motor Debates en Foro Transportistas

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Aquellos maravillosos, y políticamente incorrectos, anuncios de antaño: por algo lo llamamos Especia



  • Cada vez que surge el tema de la seguridad, de cómo la sociedad española se llegó a concienciar de la necesidad de preocuparse por la seguridad vial, el respeto de unas normas básicas, e incluso la publicidad tuvo que adaptar sus reclamos a ello, siempre me acuerdo de este anuncio que hace años conocí del Seat 850 Especial. Basta leer el titular para percatarnos de que hoy en día un anuncio de este tipo sería extremadamente controvertido, por el mensaje que envía, e incluso por la velocidad que anuncia, más de 140 km/h, que para los estándares y las leyes actuales equivaldría a ser multado, y enfrentarse al escarnio público por haber infringido una norma básica de seguridad.


    Cárguelo hasta los topes, póngalo a más de 140 y sabrá por qué lo llamamos Especial.
    Con toda la familia, lleno de equipaje, en carretera o en ciudad, pídale que suba, adelante o alcance más de 140 por hora. No hay problema. Con sus 52 CV (DIN) y su peso perfectamente adecuado a la potencia del motor, el Seat 850 Especial puede superar las pruebas más difíciles. Compruébelo. Y no le importe pisarle a fondo, lleva frenos de disco.
    Seat 850 Especial, todo un 850.

    Recordemos que el SEAT 850 es un modelo que se fabricó entre mediados de los años sesenta y mediados de los años setenta. La versión Especial era la más equipada del cuatro puertas en sus orígenes, también se comercializaría con carrocería coupé, descapotable y versiones de equipamiento más modesto.

    Hoy en día, circular con un coche de aquella época, con sus estándares de seguridad, con toda la familia y cargado hasta el techo, no solo nos parecería una temeridad, sino que en efecto sería una temeridad. Hoy en día no solo está mal visto el hecho de hablar de velocidades fuera de los límites legales, sino también el mero hecho de hablar de prestaciones y deportividad. La publicidad ha quedado relegada a mensajes sobre sensaciones casi etéreas, como una mano fuera de la ventana acariciando el viento; y sobre todo mensajes que intentan transmitir el lado más tecnológico de un coche, su eficiencia o lo limpio que es para con el medio ambiente.

    En definitiva, eran otros tiempos.

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