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Los restos de un intermitente de un camión llevan hasta el conductor que mató a un peatón

  • Los investigadores de los Mossos recogieron del asfalto algo más de media docena de trocitos de plástico de color ambarino

    Los agentes tuvieron entonces que contactar con la Guardia Civil de tráfico para que colaborara en la investigación, algo que se llevó a cabo sin el menor contratiempo.

    Tras catorce meses de investigación, los guardias civiles dieron con un camión que presentaba daños en la zona de los intermitentes que cuadraban con los restos hallados


    Tras el levantamiento del cadáver, los investigadores de los Mossos recogieron del asfalto algo más de media docena de trocitos de plástico de color ambarino, que presumiblemente pertenecían al vehículo que había atropellado mortalmente a aquel hombre. Aquellas piezas de puzle anaranjado les llevarían hasta el chófer homicida que, falta ver si con imprudencia o involuntariedad, causó la muerte. La víctima era un hombre de 93 años, sin chaleco, que caminaba a la una de la madrugada por el arcén de la AP-7, a la altura del kilómetro 112,5, en el término municipal de Vallgorguina. Unos familiares del anciano que viven en Catalunya se hicieron cargo del cadáver.

    La identificación del cuerpo fue casi instantánea. El fallecido llevaba en el bolsillo un pasaporte marroquí. Era el 19 de julio del 2013 y muchos magrebíes que viven en Francia atraviesan la Península para cruzar luego el Estrecho. El anciano había bajado a estirar las piernas después de hacer una parada en la estación de servicio de Sant Celoni. Su compañero de viaje, un hombre al que apenas conocía pero con el que compartía coche, se quedó durmiendo en el turismo. El anciano aprovechó para caminar un poco y desentumecerse. Se desorientó. De hecho, el impacto que lo mató se produjo a medio kilómetro de la gasolinera.

    Los investigadores de accidentes de tráfico de la región metropolitana norte se agarraron a lo único que tenían después de que las grabaciones en vídeo y los testigos no arrojaran dato concluyente alguno. Se reconstruyó el intermitente. En los restos se aisló sangre que pertenecía al fallecido. Durante meses se estuvo hablando con vendedores de recambios y dueños de flotas de transporte. Todo fue lento.

    Al final, los investigadores consiguieron centrar la búsqueda. Los restos de luminaria anaranjada pertenecían a un modelo de tráiler de la marca Man, que se habían fabricado entre el 2002 y el 2006. Ese dato llegó el 25 de julio. Quedaban todavía muchas pesquisas por acometer. "Ha sido una investigación muy laboriosa", explica el subinspector Joan Costa, jefe de los Mossos de tráfico de esa región. Camiones de esas características pudieron pasar muchos aquel día. Sin embargo, quedaba algo por comprobar y eran los pagos con teletac que hubieran podido realizarse en los minutos posteriores al impacto. El anciano caminó en dirección sur por el arcén, la misma que llevaban los vehículos. Seguro que no vio ni acercarse al tráiler. El camión lo golpeó en la oscuridad y, dado que no se detuvo, hubo de pasar por el peaje de la Roca instantes después. Varias operaciones de teletac encajaban en los parámetros de búsqueda de los Mossos, estableciendo una tabla de tiempo y espacio.

    Aquellos indicios conducían hasta una empresa de transportes radicada en Valencia. Los agentes tuvieron entonces que contactar con la Guardia Civil de tráfico para que colaborara en la investigación, algo que se llevó a cabo sin el menor contratiempo. Los miembros del instituto armado empezaron a hacer sus comprobaciones y hasta establecieron controles y llevaron a cabo decenas de identificaciones.

    De este modo, el pasado 5 de noviembre, 14 meses después del siniestro, los guardias civiles dieron con un camión que presentaba daños en la zona de los intermitentes que cuadraban con los restos hallados por los Mossos en la AP-7 mucho más al norte. El chófer en seguida recordó aquella noche. Reconoció que sintió el golpe, pero que creyó que era un animal y no quiso pararse en mitad del autopista, ya que presintió que no iban a ser daños graves. El conductor es un ciudadano español de 58 años, vecino de Gandia. El atestado ha sido llevado al juzgado. Habrá que dirimir las responsabilidades que se deriven del caso. El conductor asegura que no vio al hombre. Habrá que ver qué dice el juez. "La gente tiene que saber que nosotros no descansamos y que ante la duda es mejor que los conductores siempre se paren", explica el subinspector Costa.
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