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Decenas de inmigrantes asaltan un camión valenciano para colarse en el Reino Unido

  • La Gendarmería detuvo a un joven eritreo oculto en el remolque cuando el chófer de una firma de Quart regresaba sin entregar la carga

    Un camión valenciano que llevaba una carga de seis toneladas de pan precocinado a Inglaterra fue uno de los asaltados en la noche del pasado miércoles por las decenas de inmigrantes irregulares que tratan cada día de colarse en camiones que cruzan el Eurotúnel para entrar en el Reino Unido. El chófer, que llevaba un transporte de una firma de Quart de Poblet, tuvo que regresar a la panificadora sin poder entregar la carga, entre la que la Gendarmería encontró a un joven eritreo que había logrado colarse durante el asalto.

    El dramático episodio es uno más de los que se están viviendo en esta última semana en Calais, con cientos de inmigrantes africanos tratando desesperadamente de meterse en los camiones aprovechando los atascos y paradas de los transportistas en los puntos de control aduaneros previos al acceso al Eurotúnel y que han desbordado por completo a la Gendarmería francesa. «Es como el problema de la Guardia Civil en las vallas de Ceuta y Melilla, pero aquí lo que intentan es entrar en el Reino Unido», explica Carlos Cudeiro, un lucense de 37 años que trabaja para la firma valenciana Car Volum, especializada en transporte internacional de mercancías por carretera.

    Cudeiro había cargado el pan precocinado en una fábrica de Feignies (norte de Francia) para llevarlo a Rugby, cerca de Birmingham (Reino Unido). Sobre las diez de la noche del miércoles, cuando estaba parado junto con cientos de camiones que esperaban a pasar los férreos controles aduaneros para acceder a la entrada francesa del Eurotúnel, «llegaron veinte o 30 hombres jóvenes, armados con barras de hierro, piquetas y otras herramientas y empezaron a golpear el camión lituano que estaba justo delante de mí».
    «O te estás callado o te pegamos»
    Tras «reventar el candado que precintaba su caja, abrieron las puerta y al ver que llevaba palés muy bajos, decidieron no subirse porque no podían ocultarse bien entre la carga. Entonces se vinieron a mi camión, lo rodearon y reventaron los precintos, tanto de la caja como del remolque. Por los cristales, me amenazaron y me dijeron que o me estaba callado, o me pegaban. Hasta llevaban cuchillos».
    Los asaltantes accedieron a ambos recintos y sacaron y tiraron cajas enteras de pan, lo que convirtió la carga en irrecuperable, así que Cudeiro tuvo que avisar a los fabricantes, que le instaron a dar la vuelta sin completar el viaje para no poner en riesgo su seguridad.

    Cuando ya estaba de regreso, pasada casi una hora, escuchó fuertes golpes en la caja. «Vaya, no voy solo, pensé. Por los golpes parecía que había un montón de gente, y que querían hacerme parar porque se habían dado cuenta de que íbamos en sentido contrario al que ellos querían».
    Asustado, el chófer llamó a una responsable de su empresa y le explicó la situación: «No voy solo. Va gente en el camión». La firma valenciana alertó «a la Policía Nacional de Valencia, que avisó a la Gendarmería enseguida», explica Carlos.
    Los gendarmes pactaron que se detuviese en la siguiente área de descanso de la autopista A26, cerca de Arrás. «Les dije a los dos gendarmes que igual necesitaban refuerzos, que eran muy violentos, pero cuando abrimos la caja sólo había un chico joven, de Eritrea. Lo detuvieron y se lo llevaron».
    Cudeiro continuó viaje hasta Feignies, y cuando llegó se encontró con otro transportista de una empresa francesa, Saint Arnaud, que acababa de vivir la misma situación. «También llevaba pan para Inglaterra y lo asaltaron durante el atasco, así que se tuvo que volver igual que yo, sin acabar el viaje. ».

    Antes de llegar a Feignies, el camionero se detuvo en una comisaría y denunció lo ocurrido. «Así me lo aconsejó la policía española, que me llamó desde la comisaría de Canfranc (Huesca) porque les habían alertado de la de Valencia. Los policías me dijeron que exigiera un registro a fondo del camión para evitar problemas. Pero el chico detenido me había dicho la verdad: no había nadie más dentro».

    Foto de archivo
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