Volkswagen Design Vision GTI - 503 CV: un Golf más allá de los sueños - Motor Debates en Foro Transportistas

¡Hola Forastero!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, puedes acceder a través de tu cuenta de Facebook, Google o Twitter... ¡Así de fácil!

Acceder con Facebook Acceder con Google Acceder con OpenID Acceder con Twitter

Lo más visto esta semana:

Volkswagen Design Vision GTI - 503 CV: un Golf más allá de los sueños

  • Nos ponemos al volante de esta espectacular alegoría del Golf VII GTI con 503 caballos diseñado para el festival de tuning de Wörthersee.

    image

    Wörthersee, un pequeño pueblo en los Alpes austriacos, se ha convertido en lugar de peregrinación para los fans del que posiblemente sea el coche de culto por excelencia en el planeta: el Volkswagen Golf GTI. Pues bien, en la pasada edición del festival de tuning la marca alemana encandiló a sus seguidores con una creación absolutamente espectacular: el Design Vision GTI.


    Meses después un reducido grupo de periodistas hemos tenido la oportunidad de pilotar esta bestia basada en la séptima generación del GTI en la que el equipo de Klaus Bischoff, jefe de diseño de VW, ha podido dar rienda suelta a su imaginación para crear el Golf GTI que siempre habían deseado. Para ello han rebajado la carrocería y ha dotado al GTI de más músculo, reforzando el chasis y vitaminando su V6 de tres litros a base de esteroides. El resultado: un aparato de 503 CV, mucho más de lo que cualquier amante del GTI hubiera podido soñar jamás.

    Bajo este cuerpo de atleta se encuentra la nueva plataforma modular MQB, que tiene como característica la ubicación del eje delantero más avanzado, lo que redunda en una mayor batalla. En comparación con el GTI de serie, el Design Vision es 1,5 cm más corto (gracias a su abreviada zaga). Los cambios más importantes son su altura (5,7 cm menos gracias al techo y la suspensión rebajados) y anchura (8,8 cm más). ¿El resultado? Unas proporciones que crean la idea de que el coche está realmente pegado a la carretera, como si se tratase de un auténtico coche de carreras.

    Dentro de su concepto innovador, el concept (que tiene una estructura en acero, pero carrocería de plástico) deja espacio para la tradición, como es visible en la combinación de colores (nada estridentes). Visto desde la zaga se nota que estamos ante un GTI, aunque se diferencia por dos láminas horizontales que armonizan y ayudan a que se integren mejor los paneles laterales proyectados hacia fuera.

    El interior emana esa misma fusión de deportividad y respeto por el pasado. En el salpicadero se agrupan los botones de conexión (Main), el extintor de incendios y el botón del control de estabilidad, mientras que la parte inferior de la consola central está dominada por la palanca del cambio DSG, que también puede ser accionado con las levas del volante.

    Volkswagen Design Vision GTI
    La trasera es espectacular
    El salpicadero, orientado hacia el conductor, está dominado por superficies duras, aunque encontramos Alcántara en la tapicería, el volante y el techo. También descubrimos detalles en un símil de fibra de carbono para multiplicar la deportividad. La banqueta trasera se suple por dos brazos transversales en forma de ‘X’ que aumentan la rigidez de la estructura. Bajo ellos hallamos dos cascos integrales.

    Naturalmente, los bacquets tienen arnés con cuatro puntos de sujeción para que conductor y acompañante se queden pegados al asiento como lapas, pero el detalle más singular está en la pantalla a la derecha de la instrumentación. Aquí podemos ver en qué circuito estamos y encontrar datos sobre los tiempos por vuelta. Además tiene otra particularidad; y es que permite el contacto con otros coches en la misma carrera y calcula datos sobre la prueba en tiempo real.

    Una versión explosiva

    Si el Golf GTI normal llena las carreteras con sus 220 ó 230 CV, ¿qué se puede esperar de este súper GTI, animado con un motor de tres litros, un V6 de inyección directa de gasolina y dos turbos? Y es que su potencia máxima se eleva hasta los 503 CV con un par máximo de 560 Nm (entre 4.000 y 6.000 rpm). La excelente caja de cambios automática de doble embrague de seis relaciones, junto con la tracción a las cuatro ruedas, nos ayuda a domar a la ‘bestia’, ubicándola civilizadamente sobre el asfalto.

    image
    Volkswagen Design Vision GTI
    El motor es un V6 biturbo
    Con estas cifras tan elocuentes, la velocidad máxima llega hasta los 300 km/h y el Vision se embala de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos. Razones suficientes para que desde el interior de los neumáticos (235/35 delante y 275/30 detrás) acechen unos generosos discos cerámicos decorados con pinzas rojas. El diseño aerodinámico de sus llantas de 20” resulta visualmente impactante y, además, esas láminas con una abertura entre sí contribuyen para que se enfríe la temperatura de los frenos.

    Llega la hora de arrancar este singular Golf -cuyo período de gestación no ha superado los seis meses- no sin que antes nuestro ‘copiloto’ nos advierta que estamos ante un ejemplar único. A mi lado se sienta un responsable técnico que VW ha ‘colado’ en el coche con la excusa de responder a todas nuestras preguntas... En realidad, se trata más bien de tener a raya al grupo de periodistas, por muy selectos que seamos.

    No hay problema, principalmente porque el escenario no da para mucha demencia al volante. Estamos en un aparcamiento gigante entre Hollywood y Santa Mónica. Incluso con el acelerador sin exceder dos tercios de su potencial, el Vision GTI sale como una bala, entrando en ese territorio del que solo son dignos los súper deportivos. Sus guarismos oficiales de aceleración ya nos anticipaban algo así, pero probarlo en nuestras propias carnes siempre es mejor.

    El turbo silba y el motor contesta de modo enfático, mientras la carrocería del Vision GTI acelera pegada a la carretera y transmite a los ocupantes casi todas las imperfecciones que se encuentra en el asfalto por su chasis, que es más duro que una piedra. No hay muchas curvas por aquí, así que sólo giramos al final de cada línea recta antes de volver a experimentar otra aceleración frenética (gracias a la rápida y suave transmisión).

    Mejor así, porque la dirección -demasiado ligera e imprecisa- no fue calibrada para las atrocidades de las que son capaces el dúo dinámico que forman el motor y el tren de rodaje. Si Volkswagen se decide a hacer un trofeo monomarca a partir de este coche, tendrán que revisar este aspecto claramente...



    Marcamotor.com

    +1 -1

Lo más visto esta semana: